Autor

Nadie es perfecto. Yo soy nadie.

Perezfecto es el alter ego de su seguro servidor: Marcelo Pérez Dalannays.

Fuentes confiables dicen que nací en Chile, circa 1976 A.C. Hice mis primeros dibujos a los 4 o 5 años y luego ingresé a un colegio católico. Mi profesora de religión decía que los dibujantes éramos muy peligrosos porque podíamos crear las imágenes eróticas que quisiéramos. ¡Buena idea! —pensé, y así comenzó mi carrera.

En la universidad estudié diseño gráfico, creyendo que sería una carrera más rentable, o más respetable que Arte. Ese fue mi primer gran error como adulto. Mientras cursaba segundo año entré a trabajar en una pequeña editorial y perdí mi virginidad artística: conocí el dinero. Y me gustó. [Para mí nunca ha sido enemigo del arte, sino su sustento].

Tras egresar di tumbos por algunas productoras, empresas y emprendimientos de diseño, hasta convencerme de que tenía poco interés en la profesión. Dibujar me gustaba mucho más y recibí los primeros encargos para agencias, editoriales o clientes locales y extranjeros. Descubrí que podía vivir de esto y dediqué 20 años a trabajar por encargo, como freelancero. Hice buena plata, pero también pasé experiencias desagradables: clientes morosos, abuso contra mis derechos de autor, proyectos aburridos y «sequías» cuando el negocio publicitario y editorial se vinieron abajo.

En 2014 abrí una cuenta en Instagram (@perezfecto) como pasatiempo. Publicaba de todo, hasta que di con un estilo característico. Dos años después, mis seguidores superaban 80k. Para 2017 lo que era un simple hobby se volvió cosa muy seria cuando buena parte de mis viejos clientes desaparecieron producto de la crisis económica. Desesperado, usé mi última carta: vender dibujos a pedido a mis seguidores en Insta. Hoy —dos años, 300 encargos (para diversos países), +250k seguidores y varios miles de dólares después— puedo decir con propiedad que es posible vivir del arte y trabajar en pantuflas.

Influencias

La lista es larga y algunos nombres se pierden en mi memoria desastrosa. Hay de todo, pero mucho proviene del cine clásico, cultura popular y cómic americano de los 40s-70s. Como estética, me interesa el trabajo de Harvey Kurtzman, Robert McGinnis, Mike Ludlow, Bill Ward, el Pop Art de Roy Lichtenstein o Richard Hamilton, la Publicidad de revistas retro, las portadas de novelas Pulp, los viejos cómic “rosa” (y muy cursi) tipo Girls’ Love Stories (DC) o Romantic Hearts, y los discípulos de esos maestros de antaño: Niagara Detroit, Shane Glines, Ryan Heshka, Sveta Shubina, Jordi Labanda o Thorsten Hasenkamm. También agregaría los nuevos que hacen un estilo vintage “oscuro” fascinante: J. Bradley Johnson, Gary Taxali o Helge Reumann. Mi técnica y tratamientos digitales buscan reproducir las viejas técnicas de impresión, pero adaptados a códigos modernos. No estoy muy interesado en técnicas manuales (papel, acuarela, etc) y siento poco respeto por la belleza o la corrección política. Lo mío es el sarcasmo tipo Bill Hicks, S.J. Perelman, Larry David, Ricky Gervais, MAD o Adult Swim.

Clientes

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